Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 15 de octubre de 2017

"Berta Isla" Javier Marías

"¿Desde cuándo la gente ha elegido sus vidas? A lo largo de los siglos las existencias estaban trazadas, con mínimas excepciones. Era lo normal, no una tragedia. La mayoría no se movía de un lugar, nacía y moría en el campo, en la aldea o en la ciudad mezquina, más adelante en su miserable suburbio". Nadie elige su vida, o elige algunos, pocos, aspectos de su vida. O quizás, tan solo tiene la ilusión de que elige. Tomás Nevinson tuvo muy poco que elegir. Hijo de un inglés que compaginaba cargos en la embajada británica en Madrid con quehaceres en el British Council, y de una española profesora de inglés en el Instituto Británico, desde pequeño habló con absoluto dominio ambos idiomas, además de tener una enorme facilidad para aprender otros varios y un don especial para imitar todo tipo de acentos en todo tipo de lenguas. Esas características, que debieron permitirle escoger entre varias opciones de ganarse la vida, y de ganársela muy bien, fueron las que a la larga le limitaron la posibilidad de elección, y le obligaron a verse, cuando estaba a punto de iniciar su vida adulta, en la difícil tesitura de tener que escoger entre lo malo y lo peor. 
Berta Isla decidió desde muy joven, tendría unos quince años, que quería convertirse de mayor en Berta Isla de Nevinson. Tomás llegó al colegio Estudio, en el que estudiaba Berta, cuando, debido a su edad, tuvo que abandonar el Instituto Británico donde los alumnos solo permanecían hasta terminar el cuarto de Bachillerato. En el colegio Estudio se conocieron los dos jóvenes y Berta se sintió enseguida enamorada de él con una "decisión elemental y arbitraria, también esteticista o presumida (uno mira alrededor y se dice: “Quedo bien con este”)"
Pero lo que Berta no pudo elegir fue lo que el ser la señora de Tomás Nevinson traería aparejado. Elegimos algunas cosas con un empeño desmedido y no nos damos cuenta de que nunca vienen solas; tras ellas, como si cada una fuera una cuenta de un collar medio deshilvanado, pero aún unido, salen otras, y si las primeras nos gustan, a veces las que vienen detrás nos causan pavor, pero todas van juntas. No podemos elegir más que la primera cuenta, la que arrastra tras de sí todas las demás, y a veces, ni siquiera esa. Cuando Berta tiró de la ilusión de casarse con Tomás, se encontró casada con un hombre que había perdido el brillo de la juventud cuando recién rebasaba la veintena.
Ahora, varios años después, ni siquiera sabe si su marido es su marido, "de manera parecida a como no se sabe, en la duermevela, si se está pensando o soñando, si uno aún conduce su mente o la ha extraviado por agotamiento. A veces creía que sí, a veces creía que no, y a veces decidía no creer nada y seguir viviendo su vida con él, o con aquel hombre semejante a él, mayor que él". Berta nos cuenta su extrañeza, su desconocimiento de un novio que ha vuelto de Oxford, una vez acabados sus estudios, con la alegría perdida, como si sobre él hubieran caído los años y la desesperanza y las preocupaciones más propias de un hombre que ha vivido muchos más años. 
Pero nosotros ya sabemos lo que Berta no sabe. Nosotros sí, porque las dos primeras partes del libro están contadas por un narrador omnisciente que nos lo revela todo. Así sabemos que también Tomás, en Oxford, se vio obligado a elegir, y su elección no fue admitida, y tuvo que volver a plantearse su opción, pero ya con pocas posibilidades, porque entre lo malo y lo malísimo no hay mucha libertad en el hecho de escoger, y cuando Tomás vuelve con sus estudios recién terminados, su vida ya está trazada y decidida y comenzará a partir de entonces para discurrir por un camino que ni él ni Berta hubieran imaginado nunca.
Y esa vida inesperada que comienza es lo que Berta nos revela en primera persona a partir de la tercera parte, a partir de su boda con Tomás en 1974. Esa vida tan distinta de la esperada en la que Tomás es una presencia intermitente con la que nunca sabe hasta qué punto puede contar. Una intermitencia que, en principio iba a ser temporal, pero se alarga haciendo que lo excepcional se convierta en norma, haciendo que Berta se acostumbre y se adapte al hecho de que "la distancia entre lo que puede ocurrir y lo que ocurre efectivamente es tan gigantesca que lo primero se acaba olvidando"
En esa vida inesperada los años pasan. Veinte años no es nada que dice el tango, pero uno tras otro, o uno encima de otro, van pesando y, al cabo de todos ellos, la vida puede decidir poner las cosas en su sitio y devolvernos algo de lo que habíamos soñado y nos fue arrebatado. 
Tomás desaparece y regresa, a veces tarda más y a veces menos. Berta no sabe cuando va a volver, ni siquiera si va a volver. Espera y duda y procura hacer su vida independientemente de las idas y venidas de su esposo, tratando de no esperarle, pero sin dejar de esperarle.



En 2016, la editorial de Javier Marías, "Reino de Redonda", publicó  "La mujer de Martin Guerre", de la escritora norteamericana Janet Lewis. En esa novela se trata un caso real: el de un granjero que a mediados del siglo XVI desaparece de su casa para volver años después. Lo curioso del caso es que su mujer, tras la alegría inicial, está convencida de que es un impostor y a pesar de que el usurpador, si es que lo es, mejora al marido original, la esposa se siente engañada y empujada al adulterio por lo que viene la denuncia y un largo proceso cuyas actas utilizó Janet Lewis para escribir su novela en 1941. La novela fue llevada al cine dos veces. La primera, "El regreso de Martin Guerre", en Francia en 1982 por Daniel Vigne; la segunda, "Sommersby", más conocida del público, en Estados Unidos en 1992 por Jon Amiel, con Jodie Foster y Richard Guere en los papeles protagonistas. En este caso, la acción se traslada a la Guerra de Secesión.
Es la versión francesa la que ve Berta Isla antes de saber que existía la novela o los hechos reales en que se basan novela y película. También se encuentra Berta con "El coronel Chabert", la novela de Balzac en la que se narran los inconvenientes que puede traer consigo la aparición de alguien a quien todos dan por muerto, alguien que viene a alterar la paz de los que le lloraron y ahora han rehecho sus vidas y se han acostumbrado a su ausencia y no quieren que nada interfiera con su nueva costumbre.

Berta siempre espera, aunque a veces parezca una espera vana, aunque a veces prefiera pensar que la ausencia es definitiva, porque "no quería que le sucediera a Tomás [...] lo mismo que a aquel pobre militar cuya supervivencia era negada hasta por su propia mujer horrorizada por su resurrección, vuelta a casar con un Conde y con hijos de ese segundo marido de mayores provecho y rango y mucho mejor porvenir".

Javier Marías
La nueva novela de Javier Marías no repite las altas cotas de calidad alcanzadas con "Todas las almas", "Corazón tan blanco" o "Mañana en la batalla piensa en mí", pero es una novela que, como todas las suyas, no deja indiferente, que vuelve a sumergirnos en los temas constantes de su literatura: lo que se sabe y lo que se desconoce y la ventaja de una cosa y la otra; lo que se conoce y se preferiría desconocer y el hecho de intentar siempre saber más de lo que realmente nos conviene; la capacidad o incapacidad para poder elegir. "Berta Isla" no me ha parecido, a mí, la mejor novela de Javier Marías, pero me ha gustado mucho y la considero lectura obligatoria para todos los que seguimos al autor desde sus comienzos, aunque como yo, por razones de edad, empezáramos a seguirle un poco tarde y tuviéramos que coger carrerilla para alcanzar a ponernos al día con sus primeras obras.

viernes, 13 de octubre de 2017

Re Las claves de tu mano



Hoy comparto una iniciativa de Emerencia Albarce, la administradora del blog "Viaje y fotos". Hace unos meses, nos invitó a hacer unas entradas en su blog contando nuestro primer viaje. Tampoco tenía por qué ser el primero sino un viaje especial por algún motivo o el primero en algún aspecto. Yo conté mi accidentado primer viaje a París, también el primero que hacía con el que hoy es mi marido. 
Ahora a Eme se le ha ocurrido otra interesante iniciativa. Se trata de pedir a los seguidores de los blogs que sean originarios de fuera de España que nos hagan de guías para conocer un poco mejor sus países respectivos. 
En sus propias palabras "Las fronteras aquí se hacen más cortas. Conocimiento y sensibilidad. No hay mejores aliados, juntos son ideales para que broten emociones y recuerdos".
Si nos sigues desde fuera de España y te apetece, permítenos conocer mejor tu país. Escribe una entrada hablando de él, de lo que significa para ti, de cómo lo percibes; habla de sus paisajes, sus gentes, sus gobernantes, su cultura... de lo que quieras. Añade fotos, o no las añadas, pero envíaselo a Eme para que lo publique en su blog.
Aquí dejo el enlace donde nos da cuenta de esta magnífica iniciativa que nos acercará a todos un poco más.


Espero que os animéis y pronto podamos leer acerca de vuestros países en "Viaje y fotos", el blog de Eme.

martes, 10 de octubre de 2017

"La señal" Ruy Vega

Era el 15 de agosto de 1977. Pasadas las once de la noche, el radiotelescopio Big Ear, de la Universidad de Ohio, recibió una señal de radio de origen desconocido. La señal duró exactamente 72 segundos  y provenía de la zona oriental de la constelación de Sagitario. Su intensidad fue 30 veces superior a la radiación cósmica de fondo que Penzias y Wilson descubrieron en 1965 y que constituye la prueba más consistente de la existencia del Big Bang.
La señal de 1977 quedó registrada en una hoja de papel continuo por una computadora. Allí la descubrió, días después, Jerry Ehman que trabajaba en el proyecto SETI (Search for ExtraTerrestrial Intelligence). Fue tal su sorpresa al descubrir la señal en el trozo de papel continuo que la había recogido que no pudo contenerse y escribió una expresión de admiración en el propio papel: "¡Wow!". Con ese nombre se iba a conocer la señal hasta nuestros días: la señal Wow!
¿Y en qué consistía esa señal que tanto revuelo iba a levantar? Pues, sencillamente, en una secuencia de números y letras que a la mayoría de nosotros no nos hubiera dicho nada: 6EQUJ5. Pero es que nosotros no somos voluntarios de ningún SETI, entendemos muy poco de todo esto y tampoco entendemos muy bien por qué una de las explicaciones más plausibles que se le dio en aquella época fue que la señal venía de una civilización inteligente y avanzada. 


La famosa foto de la señal Wow!

Posteriormente, se ha explicado como una emisión de Hidrógeno particularmente abundante como las que se producen por el paso de un cometa. Entre noviembre de 2016 y febrero de 2017, se han realizado análisis para demostrar la hipótesis de Antonio Parisastrónomo del St. Petersburg College de Florida, según el cual, la señal era causada por el paso del cometa 266P/Christensen. Dicho cometa había pasado cerca de la Tierra en 1977 y volvía a hacerlo en 2016 (en realidad pasa cada siete años y medio, más o menos). En esta última visita a la Tierra del 266P/Christensen, la señal volvió a ser detectada. No obstante, hay muchos astrónomos que no aceptan la hipótesis de Paris por lo que el misterio de la señal, aunque cada vez con menos misterio, se mantiene.
Hasta aquí la historia, lo que la realidad da de sí. A partir de aquí, viene la novela de Ruy Vega "La señal". Una novela que mezcla la ciencia ficción con la novela policíaca, escrita, como su novela anterior, "El Proyecto Dream", a base de artículos periodísticos, noticias de radio, correos electrónicos, mensajes de Whatsapp, conversaciones telefónicas o presenciales... todo tipo de comunicación le sirve a Ruy Vega para ir conformando la historia que comienza en marzo de 2015 y se prolonga hasta junio de 2016.
Se trata de una novela en la que predomina un tema: ¿es conveniente reservar ciertas informaciones para un privilegiado grupo de expertos o es más honrado y justo compartirlas con la población?
En el planteamiento inicial, un científico del SETI,  Vincent Patinson, intenta en vano ponerse en contacto con un periodista, Markus Fielchbert, porque cree que se debe hacer pública la noticia de los muchos contactos mantenidos con civilizaciones extraterrestres. La señal Wow! no ha sido la única. Tras ella han llegado otras comunicaciones más inequívocamente procedentes de una civilización más avanzada. Son secuencias de números que, adecuadamente interpretadas, representan cosas que sólo pueden provenir de mentes inteligentes. Es el caso de un mapa del Sistema Solar en el que, por cierto, aparece un nuevo planeta, desconocido por nosotros. 
Nada más empezar el libro, el astrónomo partidario de la divulgación es asesinado, como lo serán algunas personas más a lo largo de la novela.
"Periódico The National Journal/EEUU
(Versión digital)
27 de marzo de 2015
Vincent Patinson, ingeniero de la NASA durante más de veinte años, ha sido hallado muerto en su domicilio de Columbia"
La muerte parece deberse a un suicidio, pero el hermano del muerto, Arnold, seguro de que no se trata de tal cosa, intentará convencer a policías y periodistas de que a su hermano lo han asesinado por querer divulgar lo que, desde hace casi cuarenta años, se mantiene en secreto.
Ruy Vega
En su intento por esclarecer la verdad será ayudado por Markus Fielchbert, que, desde su programa de radio, "La luz de Andrómeda", tratará de sacar a la luz toda la verdad acerca de un asunto, la existencia de seres inteligentes más allá de las fronteras de nuestro diminuto Sistema Solar, del que está absolutamente convencido. Ahora que cuenta con pruebas (Vincent no se ha llevado sus secretos a la tumba, al menos no todos) hará todo lo posible para demostrar y divulgar la noticia... pero en su camino se cruzará una misión encomendada por el propio presidente Obama que le hará replantearse, aunque solo sea de forma temporal, la posible conveniencia de ocultar la verdad para evitar males mayores.
Las comunicaciones de los extraterrestres siguen llegando a un ritmo cada vez más rápido, más de lo que se pensaba que era posible; algunas parecen esconder una amenaza; otras, una petición de ayuda desesperada. También continúa el peligro para cualquiera que tenga más información de la necesaria y esté dispuesto a compartirla. 
Y siguen los mensajes en buzones de voz, en Whatsapp y en correos electrónicos.
"Teléfono móvil de David Backcoop
Mensaje de Whatsapp
23 de junio de 2015
16:56 h
Buenas tardes, David. Por favor llámame urgentemente en cuanto leas este mensaje. He tratado de localizarte pero no he podido. Ha ocurrido algo".
Y siguen las conversaciones y las reuniones; y se siguen publicando artículos en periódicos americanos, rusos y europeos; y continúan desde "La luz de Andrómeda" intentando poner algo de luz, nunca mejor dicho, en la confusión real y en la que distintos intereses han creado artificialmente con motivo de embrollar el asunto, despistar y dificultar el conocimiento de la verdad. Y nos vemos atrapados y vamos avanzando por una historia que se encamina hacia un final sorprendente en el que de nuevo, el ser humano debe enfrentarse a sus peores pesadillas, esas de las que él mismo es el único protagonista; un ser humano siempre enfrentado a sí mismo y siempre perdiendo la batalla.
Es la segunda novela de ciencia ficción que leo en poco tiempo. Es la segunda novela de ciencia ficción que disfruto muchísimo y que me engancha sin remisión. Y me pregunto si me estaré aficionando al género o si será que estamos ante novelas que, más allá de historias fantásticas, nos hablan de un futuro previsible, ficticio sí, pero tan previsible y tan probable, que me invitan a sumergirme en sus páginas buscando la revelación de lo que nuestro comportamiento actual nos puede deparar en un futuro no demasiado lejano; buscando las claves para conjurar la amenaza de la que nosotros mismos somos sujeto y objeto; buscando más bien (no creo que estemos a tiempo ni creo en los milagros) solucionar el misterio de cuál será la forma elegida por la Tierra para deshacerse de nosotros y continuar llena de vida su viaje alrededor del Sol durante otros pocos miles de millones de años.

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