Cuentame una historia

Aquí todo son historias, algunas reales, pero casi todas imaginarias porque la realidad resulta demasiado increíble.

domingo, 23 de julio de 2017

"La vida invisible de Eurídice Gusmão" Martha Batalha

Vaya por delante que este libro me ha gustado, pero creo que tenía unas expectativas muy altas debido a lo que había leído acerca de él. Unas expectativas que no han llegado a cumplirse al cien por cien. Claro que las expectativas que me pueda formar son cosa mía y de nadie más y, teniendo en cuenta las que yo creo con mi entusiasmo lector, entiendo que os pase al resto y que luego el libro no transmita el mismo fervor a otros lectores.
Pero que conste que lo he leído con gusto, lo he disfrutado, me he reído y, encima, me ha tocado en el sorteo de Marina Córdoba con motivo de los 1300 seguidores en su blog "Mis lecturas". Como mi ejemplar es digital, estoy muy contenta por haber tenido suerte en el sorteo y por poder tener el libro en papel. Será un precioso recuerdo de Marina a quién desde aquí quiero dar las gracias.
Y ahora, vamos con "La vida invisible de Eurídice Gusmão". Eurídice es una mujer invisible, es la esposa de Atenor, la madre de Cecília y Afonso, la hija de..., la hermana de... Eurídice ha renunciado a su vida, a lo que le hubiera gustado ser, para convertirse en lo que cree que debe ser. Eurídice ha decidido no ser Eurídice. Desde que su hermana Guida se fue de casa, se sintió obligada a asumir el papel de la buena hija, la que llena de satisfacción a sus padres haciendo todo lo que se espera de ella. Y así decidió ser "la mejor hija de todas, la niña ejemplar, aunque esa niña ejemplar estuviese en profunda sintonía con la Parte de Eurídice Que No Quería Que Eurídice Fuese Eurídice". Y de esa manera dejó de ser ella y se sumió perezosamente en las convenciones, en lo esperable... en el matrimonio; en la mujer banal con el mejor atributo que puede tener una mujer, o, al menos, el mejor desde el punto de vista de Atenor: el tener la cabeza en su sitio. Dónde tenga las emociones, el alma o los deseos, no es algo que tenga demasiada importancia. No para Atenor.
Su matrimonio no es feliz, tampoco desgraciado, "hay quien piensa, incluso, que Eurídice y Antenor se enamoraron de verdad y que esa pasión duró los tres minutos de un baile lento en una fiesta de máscaras del Clube Naval". Ahora, es una relación llevadera, sin pasión, sin grandes alegrías ni grandes tristezas. Una de esas relaciones en las que se mantienen frías las cenizas que, tal vez, ardieron durante tres minutos en un baile de máscaras.
Lo único que rompe la monotonía y la frialdad en la casa familiar son las Noches de Lágrimas y Whisky que, periódicamente aquejan a Atenor e injustamente sufre Eurídice acusada, sin motivo, por algo que resultó ser cosa de la genética y por lo que también había sufrido su madre.
Por lo demás, la vida es tranquila. Ha decidido retirarse del sexo y para ello, como no le bastaban las indisposiciones en momentos clave, decidió matar dos pájaros de un tiro: burlar el tedio y disuadir al marido de acercarse a ella con intenciones distintas del caso beso en la frente. Y solo se le ocurrió hacerlo engordando. Mucho. 
La vida es muy tranquila. Atenor en el trabajo, los niños en el colegio. Muchas horas libres para darse cuenta de que no es feliz. No se esconde la verdadera naturaleza, los ardientes deseos, las altas aspiraciones sin pagar a cambio el precio del tedio más paralizante. "Porque Eurídice, que lo sepáis, era una mujer brillante. Si le hubieran dado cálculos elaborados, habría proyectado puentes. Si le hubieran dado un laboratorio, habría inventado vacunas. Si le hubieran dado páginas en blanco, habría escrito clásicos. Pero lo que le daban eran calzoncillos sucios que Eurídice lavaba muy rápido y muy bien para, después, sentarse en el sofá, mirarse las uñas y pensar en qué debería pensar". Y para evitar pensar en su situación penosa y frustrante decide acometer tareas que se lo impidan, tareas que llenen su cabeza con cualquier actividad que le impida pensar. Con ello consigue recuperar su peso y sentirse feliz, o, al menos, ocupada.
¿Y qué paso con Guida? Ella no se conformó con lo que parecía estarle destinado y decidió enfrentarse a todos. Hace ya tantos años que se fue que Eurídice ni siquiera piensa en ella. O no demasiado. La vida no ha sido más fácil para ella, su rebeldía y valor no han tenido recompensa. Ella no renunció a ser quien quería, o puede que ni siquiera supiera quién quería ser, pero sea como sea, la vida se le ha hecho muy difícil casi desde el momento en que abandonó la casa familiar para huir con Marcos, "un partidazo que sus padres esperaban ver casado con otro partidazo. Eso era lo que los otros hijos habían hecho, eso era lo que los padres de Marcos habían hecho y eso era lo que pensaban que Marcos haría". Pero Marcos, al igual que Guida, no estaba hecho para lo previsible, lástima que nadie les hubiera enseñado a enfrentarse a lo imprevisto, a su propia rebeldía.
Guida vuelve cuando está a punto de no poder subsistir ni sacar adelante a su hijo. Vuelve después de haberlo intentado todo para seguir manteniendo su independencia. Aunque Eurídice no lo sabe, ya antes había vuelto, pero se encontró con las puertas cerradas y sin llaves para abrirlas. Guida vuelve e ilumina la vida de su hermana porque ni las más penosas necesidades, ni las carencias más vitales han sido capaces de terminar con su humor y su alegría traviesa.

Martha Batalha

Pero la novela trata de muchos más personajes. Esta es una novela de vidas que se cruzan porque casi cada uno de los participantes en la trama tiene su propia historia, y como además se remonta un par de generaciones en el tiempo, también asistimos a las historias de padres y abuelos. Tal vez sea esto lo que menos me ha gustado de la novela. Son tantas las vidas que se cuentan, que más parece un libro de relatos al que se ha querido dar cuerpo de novela relacionando entre sí a los protagonistas de dichos cuentos, pero como prima el formato de novela, tanta historia, tan minuciosa, de personajes tan secundarios, termina por resultar un poco artificial. Y es que no podemos obviar el hecho de que la protagonista indiscutible es Eurídice y cuando se nos cuenta la historia de Zélia o de Antônio, nos resulta extraño lo ajena que queda ella en la narración correspondiente.
Creo que la obra sería perfecta escrita como un libro de relatos, cada uno con su protagonista concreto. Me fascinaría, estoy segura, ver cómo van relacionándose los relatos entre sí, cómo la protagonista de uno es la vecina cotilla de la protagonista de otro; o el librero dominado por su madre, aparece como el enamorado silencioso de la que hace el papel de mujer abandonada en otro relato... 
Es una opinión personal y sé que es muy raro verme a mí pidiendo relatos cuando estoy cansada de decir que es un formato que no me atrae mucho, pero creo que esta novela se quedó con las ganas de serlo y esa vocación frustrada es lo que me chirría un poco. Por lo demás, cada vida que en ella se nos cuenta es un mundo en sí misma, y son mundos muy buenos, curiosos, entretenidos, con sentido del humor dentro de su dramatismo y, por todo ello, no podría desaconsejar su lectura. Seguiré de cerca a la autora porque creo que promete. Esperemos que cumpla.



jueves, 20 de julio de 2017

Los libros y la isla desierta.


Hace unos días apareció en "Encantadora de cuentos", el blog de María Campra, una entrada de esas que llaman "tag", no sé muy bien por qué.
Allí María nos planteaba cinco cuestiones relacionadas con la lectura en una isla desierta. Partiendo de la hipótesis de que te invitaran a pasar un mes de vacaciones en una isla donde, lógicamente, ibas a estar solo porque para eso es una isla desierta, responde a las siguientes preguntas:

*¿Qué libro te llevarías para releer?
Me llevaría "Rayuela" de Julio Cortázar, que hace tiempo que quiero releerlo y, como es tan voluminoso, nada mejor que un mes en una isla desierta. Allí sí que tendría tiempo. Como digo, hace bastante que quiero releerlo porque creo que la primera vez era muy joven. Además lo leí por el método de leer todo seguido hasta el capítulo 56 en que se termina la historia, según consejo del propio autor. De esa forma, tan solo leí una tercera parte del los 155 capítulos del libro. Ahora lo leeréía siguiendo el orden de capítulos que marca Cortázar. Así se leen todos, pero desordenados, u ordenados de otra forma. 

*¿Qué libro te llevarías para leer por primera vez?
"Ulises" de James Joyce. Es uno de mis eternos pendientes. Seguro que en la isla conseguiría centrarme y meterme en la historia. Lo empecé estando embarazada y de reposo absoluto en la cama. Fui incapaz de leer cinco páginas. Me imagino que no era el mejor momento. Pensé dejarlo para después de unos meses en que estuviera más tranquila y preparada para enfrentarme a él, pero se ve que ese momento nunca llegó. Y ahí está pendiente del todo. Ahora, un mes en la isla, seguro que daría para disfrutar con la obra.

*Qué serie te llevarías para no aburrirte?
Me llevaría una serie que tengo hace tiempo abandonada. Se trata de la del detective privado y ex policía creado por el autor estadounidense John Connolly. Amante del jazz, su padre hizo que su nombre y apodos fueran Chalie "Bird" Parker. Son como dieciséis novelas de las que solo he leído cinco. Se trata de un personaje atormentado por un terrible pasado que le persigue y del que no puede dejar de sentirse culpable. Tiene que enfrentarse a tramas en que se mezcla lo real con otros sucesos que se presentan como más inverosímiles, pero sin perder nunca el contacto con lo que podría ser... ¿real?



*Qué libro infantil te llevarías?
No sé si se puede considerar infantil, pero creo que en este formato sí. Yo lo leí como mil veces (exagerando) cuando era niña. Me refiero a la edición de Historias Selección de "Mujercitas". ¿Os acordáis? Tenía una colección enorme. cada cuatro páginas, había una con viñetas, tipo cómic. Y en ese cómic se resumía la historia que se contaba en el resto de las hojas. Historia que ya debía de estar muy resumida pues me han dicho que, concretamente "Mujercitas", no tiene nada que ver con la edición normal. Yo creo que estas ediciones estaban basadas en las películas. Tenía varias de Sissi, Heidi y más que ya no recuerdo.

*Opción libre.
Como opción libre, me llevaría "Cumbres borrascosas" ya que se me han cruzado tantas lecturas que tengo un poco olvidado mi reto personal sobre las Brontë. En un mes, me daría tiempo con este que es de los voluminosos. Me llevaré el ejemplar que he leído siempre, uno viejo, de mi padre, del Círculo de Lectores. Es un libro que he leído como tres veces. Dos, siendo muy joven, más bien adolescente y la tercera ya mayor. Todas ellas lo he disfrutado mucho, pero es de los que temo que ahora puedan decepcionarme. Hay gente que me ha dicho que le ha pasado cuando ha vuelto sobre él ya con unos años. Veremos.

Hasta aquí, el equipaje literario que me llevaría a la isla. Ahora solo falta que me llegue la invitación. Espero que sea una isla de clima privilegiado y que el alojamiento sea cómodo, con buenas tumbonas a la sombra de grandes árboles para poder leer a gusto. Me imagino que no habrá ni fieras, ni molestos insectos, ni bichos venenosos.
¿Y vosotros? ¿Qué libros os llevaréis a la isla cuando os inviten? Por lo pronto, estáis todos invitados a seguir la cadena del ¿tag?


lunes, 17 de julio de 2017

"No llorar" Lydie Salvayre

"No llorar" es una novela escrita en "frañol, un híbrido de francés y español del que la escritora se sirve para reproducir el habla de su madre, protagonista de la novela" (Alex Vicente. El País. Cultura)
Con "No llorar" Lydie Salvaire ganó el Premio Goncourt en 2014. 
Lydie Salvayre es hija de refugiados españoles que huyeron a Francia después de la Guerra Civil. Y sobre la Guerra Civil trata este libro, o más bien sobre dos episodios enmarcados en la Guerra Civil. Ambos empiezan con gran ilusión, con nobles ideas para construir un mundo mejor, más amable, más vivible para todos;  ambos acaban en la más terrible decepción, el desengaño más profundo que se puede sufrir porque es el desengaño de las propias ideas, el ver cómo lo que creíamos justo se nos cae de las manos y se nos deshace en charcos de sangre, resentimiento, odio, e incomprensión.
Dos historias se enredan en esta novela, aunque una de ellas tenga más extensión y ocupe más espacio en la pluma de la autora y en la percepción del lector. Esta, la más extensa, trata de los episodios contados a Sylvie por su madre, Montse, "Estamos en España en 1936. La guerra civil está a punto de estallar, y mi madre es una pobre mala. Una pobre mala es una pobre que abre la boca. Mi madre, el 18 de julio de 1936, abre la boca por primera vez en su vida. Tiene quince años. Vive en un pueblo perdido de la Cataluña alta, donde, desde hace siglos, los grandes terratenientes mantienen a familias como la suya en la más extrema pobreza".
Y la madre abre la boca porque se siente insultada, porque cuando va a casa de los señores para ofrecerse como criada, el señor la mira y comenta que parece muy modesta y eso saca de su interior una rabia que no sabía que tenía allí acumulada, una rabia que se ha ido incubando o incrementando cuando volvió su hermano Josep hablando de un mundo nuevo, y es que, cuando Josep llegó a Lérida en mayo, ese año como todos, para la cosecha de la almendra, encontró algo distinto, una alegría que estallaba en las calles y en las tabernas al conjuro de nuevas palabras como fraternidad, libertad, solidaridad, revolución, comunidad... anarquismo, muera la muerte y viva la libertad. Su hermano no es rojo, es rojo y negro.
Casi ochenta años después, Montse, una anciana de noventa, le contará a su hija Lydie lo acontecido en aquel verano del 36, cuando la revolución fue algo más que una esperanza y mucho menos que una promesa cumplida.
En el pueblo, Josep se enciende de revolución y contagia a todo el mundo su fiebre de libertad en un discurso que pronuncia el 23 de julio. "Al día siguiente, todo el pueblo está en efervescencia. [...] Transcurridos dos días, el entusiasmo se mitiga lentamente. [...] Tres días después, totalmente serenos y rabiosos por haberse dejado llevar por el entusiasmo, los campesinos dejan traslucir sus dudas y sus crecientes inquietudes. [...] Cuatro días después, las reticencias medio formuladas se expresan a voz en cuello. El quinto, todos o casi todos han renunciado". Cinco días escasos han servido para que el pueblo pase de la pasión revolucionaria a la suspicacia y la desconfianza porque es un pueblo donde nada cambia, nada ha cambiado en siglos y nada debe cambiar ahora. Los ricos son ricos y deciden el futuro de los pobres que para eso son pobres y siempre lo serán. Desde que naces, según la familia en que naces, se decide tu destino hasta tu muerte.
Josep decepcionado y traicionado, decide irse a Barcelona para unirse a la columna Durruti y reconquistar Zaragoza y allí lo acompaña Montse. Pasarán unas semanas de verdadera catarsis en las que Josep se irá dando cuenta de muchas cosas. En los días de descanso que se permite antes de alistarse, verá la atrocidad y el despropósito de una guerra que es imposible ganar porque los que la dirigen carecen de experiencia, de armas y de formación militar suficiente (de la más mínima formación militar, en la mayoría de los casos). "Siente que le invade lentamente un malestar. No puede evitar oír, tras los discursos que corren, las prédicas de la propaganda revolucionaria que cubre las paredes de la ciudad y que no tiene nada que envidiar a la catequesis de don Miquel, el cura de su infancia", Las frases altisonantes que él mismo pronunciara hace unos días empiezan a sonarle a catecismo, a palabras mendaces improvisadas para engañar a adolescentes ilusos. Su destino lo sellará la conversación escuchada una noche en la terraza de un café donde dos hombres ahítos de aguardiente celebran entre grandes risotadas los dos sacerdotes que han asesinado esa tarde en que "pensaban que iban a volver de vacío". A Josep se le terminan de caer las pocas ilusiones que le quedaban y decide volver al pueblo.
Lydie Salvayre
Montse resistirá más. Se divertirá como nunca lo había hecho, vivirá la revolución de forma más despreocupada que su hermano, se enamorará una noche y perderá a su amor al día siguiente. Finalmente, también terminará por regresar a la casa paterna y al pueblo. Allí estabilizará su vida como menos hubiera podido imaginarse. Y se sentirá "culpable de estar demasiado cansada y ser demasiado mayor, pensaba, para querer a otro hombre por amor, cuando acababa apenas de cumplir dieciséis años".
En el pueblo asistirán ambos hermanos a las Jornadas de Mayo (de 1937) que supusieron el fin de los sueños revolucionarios cuando los movimientos anarquistas sean barridos por la disciplina sin fisuras y el discurso práctico y perfectamente estructurado de los comunistas. Sin olvidar las acusaciones de traición y connivencia con Hitler y con los nacionales que, de forma injusta y estúpidamente inverosímil, cayeron sobre ellos.
La otra trama argumental que se va entreverando con la anterior se refiere al escritor francés Georges Bernanos y a los hechos que supusieron la génesis de su ensayo "Los grandes cementerios bajo la luna". Bernanos vive en Palma de Mallorca cuando comienza la guerra. Su hijo Yves, con el beneplácito de su padre, viste el uniforme azul de la Falange y se dispone a luchar en la toma de Madrid que se prevé inminente. Él mismo convierte su casa en la Oficina de Prensa de los falangistas en la ciudad mallorquina. Es un hombre conservador, cristiano; un hombre que "tiene las ideas que todo el mundo conoce". Unas ideas que se vendrán abajo cuando asista espeluznado a los crímenes sin justificación, los "paseos" de madrugada, las ejecuciones sin juicio por el hecho de detentar ideas sospechosas... y todo ello legitimado por los representantes de la iglesia que, con el crucifijo en la mano, absuelven los pecados posibles de los ajusticiados y los crímenes seguros de los verdugos. 
También las nobles ideas de Bernanos, como las de Josep en el otro bando, serán traicionadas y él se verá en la situación de denunciarlo aun sabiendo que se pone en contra a muchos intelectuales franceses que han defendido en la prensa las ideas de los nacionalistas españoles. Pero "Bernanos no puede cerrar los ojos ante la evidencia. Y la simpatía que le inspiraba la antigua Falange [...], esa antigua Falange que profesaba en la anteguerra el mismo desprecio hacia el ejército traidor al rey que hacia el clero «dado a componendas y prevaricaciones» y en el que su hijo Yves depositó entusiasmado su simpatía, no puede sustraerse a esa realidad: la depuración emprendida por los nacionales con la inmunda bendición del clero es ciega, sistemática, y comulga con el Terror". Y Bernanos lo contará y se le acusará de connivencia con los comunistas porque los sectarismos de uno y otro lado no entienden ni de matices, ni de reflexiones personales e independientes, ni de conciencias libres. Si no estás conmigo estás contra mí y con mis enemigos. Y se le acusará de catastrofista por parte de esos optimistas que, para no tener que reparar en los sufrimientos, que muchas veces provocan o les son indiferentes, prefieren ver el mundo color de rosa. Aunque tres años después tengan que darle la razón (¿o ni siquiera entonces, camuflados en Vichy, se la darán?). 
Lydie ha contado con testimonios muy valiosos para escribir su novela. Por una parte el relato de su madre que ha vivido setenta años en un pueblo del Languedoc, setenta años que no existen porque han sido borrados por el peso de los recuerdos anteriores. "No persiste en su memoria más que aquel verano del 36, en que la vida y el amor la atornillaron, aquel verano en el que tuvo la sensación de vivir plenamente y acorde con el mundo, aquel verano de juventud total". Por otra, "Los grandes cementerios bajo la luna", el libro en el que Bernanos denunció la impostura, y que Lydie lee paralelamente al relato de su madre. El libro que se fue forjando en las crónicas publicadas con regularidad en la revista católica francesa Sept, dirigida por dominicos (también en la Iglesia hay clases y también los dominicos fueron acusados de cooperar con los comunistas).
Con esos testimonios privilegiados, Lydie escribe una novela original en la forma, aportando a lo escrito sobre la Guerra Civil, esa parte menos trabajada que trata de la desilusión a que son sometidas las ideas cuando se enfrentan con su materialización en la realidad. 
El despertar de los sueños o, lo que es peor, permanecer dormida y anclada en ellos mientras se van transformando en pesadillas es lo que podemos encontrar en estas páginas. "El verano radiante de mi madre, el año lúgubre de Bernanos, cuyo recuerdo quedó hincado en su memoria como una navaja que le abría los ojos: dos escenas de una misma historia, dos experiencias, dos visiones que desde hace unos meses han penetrado en mis noches y mis días, donde, lentamente, reposan como una infusión".


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...